Tajín

No hay mal que por bien no dance, ni sol que alcance para ser un penacho en el Tajín, palo volador, trance de flautín e incienso,  que pone en muy alto nuestra cultura, viaje redondo a la región del sueño, donde sin mascaras nos asomamos, para ver más alla del traje nuestro propio rostro, sendero totonaco, cultura sin fin, Tajín, nicho de misticismo y blanco de todos los ojos que buscan el equinoccio de primavera, la conciencia, la leyenda verdadera que cuenta el violín, parque Takilhsukut, caminos y veredas de cultura, raices y corteza de un tronco común, esperanza que echamos a volar, pensando en la futura generación de hombres que danzarán al compás del tambor, album viviente de caras sonrientes que honran nuestro color.